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De la fórmula al producto: un verdadero desafío.
Diseñar una fórmula nutricional equilibrada es solo el primer paso. El verdadero reto comienza cuando esa formulación debe convertirse en un producto físico, procesado en una planta ABA bajo condiciones técnicas, operativas y económicas muy específicas.
En el mundo de la nutrición animal, una formulación puede ser impecable en papel y completamente diferente en la práctica. Esta diferencia se evidencia con mayor claridad en las plantas de producción de alimentos balanceados, donde los procesos industriales, las limitaciones del equipo y la naturaleza física de los ingredientes pueden transformar o incluso arruinar lo que parecía una fórmula nutricional ideal.
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De la formulación a la producción: una transición crítica
Los nutricionistas invierten tiempo y conocimiento en diseñar fórmulas que cumplen con los requerimientos nutricionales específicos de cada especie, etapa de crecimiento y objetivo productivo. Sin embargo, ese diseño solo cobra sentido si logra mantenerse intacto hasta el producto final que consume el animal. La transición entre formulación y producción no es un paso menor; es una fase crítica que puede afectar directamente la calidad y la eficiencia del alimento balanceado.
Las fórmulas que parecen funcionales en un software de formulación pueden presentar múltiples desafíos durante la producción. Esto se debe a factores como: la manipulación física de los ingredientes, la tecnología disponible en la planta, y la forma en que interactúan los componentes bajo condiciones térmicas, de presión y de mezclado.
Incompatibilidades físicas y operativas: ingredientes bajo presión
Uno de los principales retos que enfrentan las plantas ABA es la incompatibilidad física de ciertos ingredientes con los procesos industriales. Por ejemplo:
- Ingredientes con alto contenido graso, como la harina de pescado o aceites vegetales, pueden reducir la fricción necesaria en la peletizadora, generando pelets quebradizos o con baja durabilidad.
- Polvos ultrafinos, como el carbonato de calcio o algunas premezclas vitamínicas, tienden a segregarse durante el mezclado o causar problemas de polvillo en el ambiente, afectando tanto la seguridad como la homogeneidad del producto.
- Ingredientes fibrosos o con granulometría irregular pueden generar bloqueos en tolvas o dificultades de flujo, interrumpiendo la eficiencia operativa de la planta.
Este tipo de incompatibilidades requiere una estrecha colaboración entre el equipo de nutrición y el área de producción, para ajustar tanto la formulación como el proceso, ya sea a través de la selección de granulometrías más adecuadas, el uso de aglutinantes o emulsificantes, o mediante la premezcla de ingredientes complicados.
Limitaciones del equipo: entre lo ideal y lo posible
No todas las plantas de producción cuentan con tecnología de punta. Muchos operan con maquinaria que, aunque funcional, tiene restricciones significativas en cuanto a capacidad de mezclado, tiempos de residencia, control de temperatura o precisión de dosificación.
Incluso en plantas modernas, es necesario considerar que:
- Algunas mezcladoras tienen límites de tiempo o velocidad que impiden una incorporación adecuada de microingredientes sensibles.
- Las peletizadoras pueden alcanzar temperaturas que degradan nutrientes termolábiles como las vitaminas A, D, E o enzimas digestivas, a menos que se apliquen técnicas post-pelletización.
- La falta de sistemas automatizados de dosificación puede generar errores en la inclusión de aditivos costosos o en la homogeneidad de la mezcla final.
A esto se suman consideraciones económicas. No siempre es viable implementar cambios en el proceso solo para adaptar una fórmula nutricional, especialmente si esto implica reducción de eficiencia o aumento de costos. En estos casos, es clave priorizar ajustes sostenibles y soluciones que logren un equilibrio entre lo nutricionalmente deseable y lo operativamente viable.
Pérdidas de nutrientes: el enemigo invisible
Otro aspecto que muchas veces se subestima son las pérdidas nutricionales durante el procesamiento. La exposición al calor, la presión o la humedad puede afectar profundamente la integridad de ciertos nutrientes clave:
- Vitaminas como la C, B1 (tiamina) y B2 (riboflavina) son especialmente sensibles al calor.
- Enzimas utilizadas para mejorar la digestibilidad, como las fitasas o xilanasa, pierden su efectividad si no se protegen térmicamente.
- Aditivos funcionales, como probióticos o ácidos orgánicos, requieren tecnologías específicas de encapsulación o aplicación líquida post-procesamiento para mantener su viabilidad.
Aquí, la elección de la forma adecuada del nutriente (protección térmica, recubrimiento, etc.) y la estrategia de adición (antes o después de la pelletización) son esenciales para garantizar que el alimento cumpla su función en el campo.
Cerrar la brecha: comunicación y trabajo conjunto
La clave para superar estos desafíos está en la colaboración continua entre nutricionistas, operadores de planta, técnicos de control de calidad y el equipo de mantenimiento. Visitar la planta, entender sus capacidades, monitorear procesos y adaptar las fórmulas con una visión integral del sistema permite cerrar la brecha entre la formulación ideal y la realidad productiva.
La nutrición animal no termina en la computadora. Comienza allí, pero se concreta en cada etapa de producción, desde el mezclado hasta el empaque final. Entender los límites, adaptarse a los procesos y anticipar las pérdidas es lo que marca la diferencia entre un alimento balanceado promedio y uno verdaderamente eficaz.
Metalteco, la mejor tecnología para llevar su formulación a la realidad
La tecnología de Metalteco marca la diferencia. Nuestros equipos están diseñados con precisión para preservar la integridad nutricional de las fórmulas desde el primer hasta el último paso del proceso productivo. Sabemos que transformar una formulación técnica en un alimento balanceado funcional exige más que ingredientes de calidad: requiere maquinaria confiable, eficiente y adaptada a los desafíos reales de la industria.
La ingeniería aplicada en Metalteco ofrece soluciones que minimizan las pérdidas térmicas, aseguran una mezcla homogénea y permiten una dosificación precisa incluso de los ingredientes más sensibles. Con sistemas de peletizado de alto rendimiento, control de temperatura, mezcladoras de alta eficiencia y opciones de post-peletización, nuestras tecnologías permiten cerrar la brecha entre la formulación ideal y el producto terminado.
Invertir en equipos Metalteco es invertir en productividad, calidad nutricional y sostenibilidad. Porque en la nutrición animal moderna, contar con tecnología de vanguardia no es un lujo: es una necesidad.







